martes, 16 de septiembre de 2008
¡Váyanse al carajo! Esto se anima
Hugo Chávez es de los pocos que estimula este mundo de mediocridad, aburrimiento, seguidismo y resignación. Cómo me divierto con el penúltimo cabreo de los medios de comunicación por sus bravatas. Podremos estar de acuerdo o no con ellas, o más o menos de acuerdo con su lenguaje, pero le mete vidilla a esta dictadura democrática en la que sobrevivimos. ¿Quién no ha deseado alguna vez mandar al carajo a su jefe o a mucha gente? ¿Por qué no se hace? Porque tememos la represión, la represalia, la reprimenda, el aislamiento, la soledad. En eso se basa la llamada "espiral del silencio", en el miedo. Suelo hablarles a mis alumnos de la famosa teoría de la catarsis, aplicada a la comunicación. "Alguno de ustedes puede estar deseando pegarme una bofetada pero sabe que no queda bien ni está bonito cascarle al profesor. Entonces, no tienen más que proyectarse a través de las millones de bofetadas que ven en los medios de comunicación". Aún así, no estamos libres de una agresión, hay antecedentes.
Sin embargo, Chávez se ha permitido el lujo de mandar al carajo a los señoritos de siempre y, miren, estoy con él, le doy la razón porque en nombre del progreso, la democracia y la Ilustración no se pueden cometer las barbaridades que EEUU ha cometido en América Latina. Chávez les ha dicho a los yanquis que son unos mierdas y que se vayan al carajo. Y nos hemos rasgado las vestiduras. Los yanquis, en vez de decirle a alguien que se vaya al carajo, lo envían directamente, con y sin autorización internacional. Lo llevan haciendo desde hace décadas. Critican a los dictadores que ellos no han encumbrado, hablan de derechos humanos pero sus ciudadanos carecen del derecho a una atención médica digna; hablan de modernidad y de sociedad del conocimiento pero tienen en su suelo estados con pena de muerte, estados en los que se prohíbe enseñar a Darwin o preguntar en los exámenes cuestiones de evolucionismo; creen que el mundo comenzó en el siglo XVIII, cuando se fundaron los EEUU; cognitivamente, viven encerrados en ellos, no tenemos más que verlos por las calles, incluso Dan Brown vivió en Sevilla un tiempo, estudiando Historia del Arte, y escribió una novela, La fortaleza digital, en la que demuestra que no tiene ni puta idea de la ciudad en la que estuvo. Los yanquis le prohíben tener armas atómicas a sus enemigos porque dicen que son peligrosas para la seguridad mundial pero a la gente se la conoce por sus hechos y aquí los únicos que han lanzado dos bombas atómicas para matar de forma indiscriminada han sido los EEUU.
Algunos edificios que vemos en ese país imitan el estilo romano pero al menos el imperio romano asimilaba aspectos culturales de sus conquistados y las incorporaba a su acervo; nuestro imperio, al contrario, nos impone sus costumbres o las roba de otros lugares y las adapta para la venta. Estamos en manos de vendedores analfabetos que han intentado comerciar hasta con el ADN humano. Lo malo es que cuentan con cómplices en Europa que no desean europeizar el mundo sino agringar Europa, por eso esta gentuza a la que Chávez ha mandado al carajo tiene derecho de pernada aquí y allá. Por eso y porque los cobija un enorme paraguas mediático cuyos efectos son fáciles de comprobar. Por ejemplo, ¿un niño español o europeo es un niño español o europeo según su aspecto, su mentalidad y su comportamiento? No, cada vez más es un niño gringo: viste como un gringo, compite y comercia con casi todo, es agresivo en una medida alta o extrema, a veces, y se siente un "fracasado" a las primeras de cambio. Desde luego, esos EEUU oficiales, visibles, a los que Chávez ha enviado al carajo, están muy bien enviados y eso no significa que no me acuerde de la gente que trabaja y vive allí tratando de lavar la imagen de un país que tiene patas arriba al planeta entero. Un general leal a Chávez me dijo en su despacho, en el mismo palacio presidencial de Caracas: "A mí me formaron en escuelas yanquis diciéndome que todo lo que es bueno para EEUU es bueno para América pero ya he descubierto que suele ser bueno sólo para los propios EEUU". Fue cuando me di cuenta con claridad de que algo estaba cambiando profundamente en América Latina.
Chávez les ha dicho mierdas a los gringos porque tiene poder para hacerlo. Ya era hora, desde los años 60 y 70 no oía yo gritos así: "Con uno que ha dicho NO Roma ha temblado", dice Kirk Douglas en la película Espartaco, de Stanley Kubrick. Ya está bien: a primera vista, vencieron pero no convencieron y han llenado de porquería el mundo, mucho más que cuando estaba el demonio comunista. Han tenido demasiado tiempo (siglos) su oportunidad. Ya es hora de pensar en serio en clave hegeliana, marxista, leninista, nietzscheana, incluso moriniana. Aprender de los errores pero actuar ya, abandonar el eterno debate que le hace el juego a los de siempre y los legitima, ¿o es que aún no están claras las causas de "lo que pasa"? Nos han llenado de relatividad y papanatería con el pensamiento débil y posmoderno y llega un momento en que hay que echar mano de los resortes más contundentes que nos ofrece el lenguaje. Ahora, a atenerse a las consecuencias pero lo que está claro es que el equilibrio del terror, por desgracia, es lo que inquieta al gringo, porque en EEUU se vive así, bajo el equilibrio del terror, con armas en casa, con controles en las aduanas, con muros en las fronteras, dándole la vuelta al precepto jurídico básico: allí uno no es inocente mientras no se demuestre lo contrario, allí uno es sospechoso y culpable mientras no se demuestre lo contrario, nada más que entras en el país quedas fichado con foto incluida y huellas digitalizadas. Es por el terrorismo, claro, pero los demás no hacemos lo mismo con los visitantes gringos, será porque nuestra conciencia está más tranquila. Aún así, habrá que hacerlo porque quién sabe, somos conscientes de que terrorismos hay muchos…
Hasta ahora, en lugar de eso, dejamos aterrizar a sus aviones espía que, de forma oculta, llevan presos a Guantánamo. Y permitimos que coloquen un llamado escudo antimisiles en la UE, criticamos a Rusia antes que a EEUU y eso que Rusia ya es buena, ya es mercantil y es Europa. La URSS estaba rodeada de misiles occidentales pero casi estalla la tercera guerra mundial con la crisis de Cuba. Ahora, a Rusia la joden por aquí y por allá, se juega con un país que ha perdido la dignidad y que está gobernado por gente de dudosísima reputación pero que aún conserva un potencial militar y energético importantísimo. Claro que a la hora de la verdad nos tragamos nuestras palabras y seguimos comprándole petróleo y gas, los necesitamos para seguir viviendo por encima de nuestras posibilidades y para alimentar nuestros caprichos.
Desde 1991, sobre todo, con el nuevo orden mundial, queremos que todos piensen, actúen y vivan como nosotros, hay un neototalitarismo claro en torno al pensamiento hegemónico que impulsan las corrientes conservadoras y socialdemócratas apoyándose en sus medios de comunicación, como buenos voceros (unos y otros) del poder estructural. Ya era hora de que alguien levantara de nuevo la voz ante este atropello, alguien que tiene poder para hacerlo y que debe seguir incrementando ese poder pero, cuidado, mucho cuidado, me permito aconsejarle a los señores Chávez, Morales, etc., que no caigan en la tentación del nacionalismo indigenista excluyente porque no todo lo occidental ni lo estadounidense es negativo, hay aspectos que deben sintetizarse con aquellas culturas, se debe tender a una simbiosis porque, de no ser así, los apoyos que los citados dirigentes y otros mantienen hacia sus revoluciones se pueden diluir y ellos sabrán si esto es lo que desean, no me parece que les venga bien. En Occidente hemos ideado la barbarie y la civilización, elíjase lo mejor y únase a lo autóctono, a ver qué se puede extraer de esta nueva situación histórica.
sábado, 13 de septiembre de 2008
ANTE LAS AGRESIONES DEL FASCISMO EN BOLIVIA
ANTE LAS AGRESIONES DEL FASCISMO EN BOLIVIA
La derecha separatista boliviana, con el abierto y descarado apoyo del gobierno norteamericano, en su afán de derrocar al legítimo gobierno de Evo Morales, ha desatado en algunas regiones del altiplano violentos ataques contra bienes y personas que han originado un elevado número de muertos y destrozos en distintas dependencias estatales.
El MPN manifiesta su profundo rechazo a los actos vandálicos cometidos contra las emisoras del estado boliviano, las cuales fueron literalmente destruidas, las amenazas de que han sido objeto los trabajadores de la prensa que laboran en ellas y muy especialmente repudiamos categóricamente al asedio al cual fue sometido el Consulado de Venezuela en Santa Cruz.
De la misma forma, aprovechamos la ocasión para expresar también nuestra condena por la violenta represión contra el equipo reporteril de Democracy Now, que tuvo lugar la semana pasada durante la Convención del Partido Republicano en los Estados Unidos
¡NO AL FASCISMO GRINGO Y SUS LACAYOS!
Comunicado en defensa de la democracia en Venezuela
Ante las graves denuncias formuladas hace unas semanas por el periodista José Vicente Rangel, y clarificadas por el conductor del programa "La Hojilla", Mario Silva, sobre la planificación de un inminente golpe de Estado, magnicidio y masacre popular, el Movimiento de Periodismo Necesario hace público su repudio contundente a tales acciones desestabilizadoras que ponen en riesgo el hilo constitucional y la paz de la República.
Así mismo, solicitamos a la Fiscalía General de la República, celeridad en las investigaciones para hacer justicia con los responsables de estas graves revelaciones hechas en las conversaciones telefónicas entre los militares involucrados y las personas que allí aluden en calidad de cómplices. La impunidad sigue siendo la piedra donde tropieza la justicia y la estabilidad del país.
Alertamos a la población a denunciar y rechazar los mensajes propagandísticos de algunos medios de comunicación que mantienen fuertes lazos con movimientos radicales de oposición, los cuales se han separado abiertamente de su función de informar verazmente al pueblo venezolano y dejarán a una lado la importancia de dar a conocer lo que es esta nueva amenaza que se cierne sobre el país, ya que se han dedicado a desestimar el hecho y han acudido rápidamente en defensa de los golpistas. Este comportamiento de esos medios, sólo les convierte en cómplices de cualquier aventura que se esté fraguando.
Finalmente, al pueblo venezolano en general, es necesario mantener abiertos los canales de comunicación. Intentan otra vez quebrarnos la palabra, como lo pretendieron el 11 de abril de 2002, pero todo 11 tiene su 13 y de pie está el pueblo que ya aprendió a comunicarse por sí mismo, atento y en movilización popular permanente. De pie estamos todos y todas en la defensa de la democracia. Al pueblo de Bolívar, nuestra palabra de estímulo para seguir luchando por los verdaderos valores del gobierno del pueblo, que es, en nuestra lengua, lo que significa libertad.
Movimiento por el Periodismo Necesario
Caracas, 11 de septiembre de 2008
sábado, 23 de agosto de 2008
MPN deplora el terrorismo mediático contra atletas olímpicos
Prensa, www.periodismonecesario.com, República Bolivariana de Venezuela, 21 de agosto de 2008)
El deporte se considera el fenómeno cultural con mayor desarrollo dentro de la esfera humana, y por lo que es importante destacar que el periodismo venezolano necesita de una revisión urgente, específicamente cuando se trata del periodismo deportivo que es el tema abordado en este comunicado.
Sí, el periodismo deportivo tampoco escapa a ese escrutinio que debemos hacer los comunicadores sociales lo más pronto posible. Porque a una fuente que, hasta hace poco tiempo era el oasis para nuestra población, muchos de nuestros colegas terminaron 'contaminándola' y procedieron a humillar, atacar y burlarse de nuestros atletas, a pesar de su loable esfuerzo, para lanzarle sus dardos no al Gobierno Nacional, sino a la figura del Presidente Hugo Chávez.
Lo que está ocurriendo con la participación de Venezuela en los Juegos Olímpicos de Beijing debe servirnos para sentarnos a reflexionar. Nuestro país está presente en las XXIX Olimpíadas con 110 atletas, la cifra más alta desde que en 1948 el ciclista Julio César León desfiló con nuestra bandera en la cita de Londres, Reino Unido.
Ese sólo hecho debe hacernos sentir orgullosos de ser venezolanos y, por ende, impulsarnos a apoyar a nuestros atletas, quienes ganaron sus respectivos cupos a Beijing por méritos propios y no en una rifa. Así lo viene señalando, desde hace tiempo, el Presidente Chávez, quien calificó a los 110 atletas presentes en Beijing como la "Generación de Oro".
El Jefe de Estado está consciente del momento histórico que está viviendo nuestro país en materia deportiva, y es natural que haga énfasis en ese aspecto y lo señale como un logro de la revolución; porque, ¿acaso no es así?, ¿de quién es entonces el éxito? ¿de George Bush, Vladimir Putin, Álvaro Uribe? Pero muchas personas se niegan a admitir esa realidad y parecieran querer tapar el sol con un dedo. ¡Primer error!
En vista de que los resultados en Beijing no fueron los esperados en las primeras de cambio, hasta que Dalia Contreras obtuvo medalla de bronce el miércoles 20 de agosto en la especialidad de Taekwondo, se creó una matriz de opinión para desmeritar la actuación de nuestros deportistas. Y eso lo dice el pueblo, que es sabio. ¡Segundo error!
En cada competencia, nuestros atletas también salieron a dar el máximo de su esfuerzo, pero en el deporte se gana y se pierde, no hay espacio para más, y todos, absolutamente todos ellos, sintieron vergüenza al perder, porque sabían que representaban a 27 millones de venezolanos, un país entero, y no a un sector, un color político, una tolda en particular; no, era nuestro tricolor patrio con sus 8 estrellas.
Para ese sector del periodismo deportivo, la caída de cada atleta significaba un revés para el Gobierno Nacional. ¡Tercer error! En realidad, cada derrota significaba un lamento para cada uno de los venezolanos, a quienes nos invadía la tristeza y la impotencia, porque veíamos que con cada atleta eliminado se iban también las esperanzas de medallas.
Las esperanzas de obtener medallas son las de la población venezolana y seguiremos como pueblo apoyando a nuestra generación de oro. Si algún papel tiene que desempeñar el periodismo deportivo es aportar a que se refuercen las políticas deportivas y apoyar a los atletas de alta competencia; y no hacer leña de nuestros jóvenes talentos como si se tratara de adversarios políticos.
A diferencia de lo escrito por algunos periodistas enemigos del proceso que dirige el presidente Chávez, el Gobierno Nacional nunca habló de pronósticos para los Juegos Olímpicos de Beijing. La ministra del Poder Popular para el Deporte, la colega Victoria Mata, no cometió semejante yerro, sino uno de sus subalternos. Decir entonces que hubo exceso de triunfalismo por parte del Gobierno Nacional es un error; bueno, otro más. Y el Jefe de Estado lo dijo muy claro el domingo 18 de agosto, durante su programa dominical ¡Aló, Presidente!: "A mí no me importan las medallas. ¡Muchachos, ustedes son unos héroes! Siéntanse orgullosos de lo que están haciendo". ¡Más claro, imposible!
Ahora que Dalia Contreras logró una medalla en Beijing, nos preguntamos: ¿cuál será la posición de esos colegas? ¿Harán como el avestruz? ¿O se mostrarán indiferentes ante ese hecho?
Es importante señalar que el periodista deportivo juega un papel determinante en la información que le ofrece al homo ludens y debe revisar su comportamiento ético y profesional en el cumplimiento de su deber, que también incluye el amor por su patria y la defensa de sus atletas.
domingo, 17 de agosto de 2008
MPN en defensa de la verdadera libertad de expresión
se declara en abierta actitud de defensa
a la verdadera libertad de expresión en Venezuela
Desde hace ya casi una década, los medios de comunicación venezolanos han concertado una alianza política con miras a despojar de su investidura presidencial al Presidente Hugo Chávez Frías, el más legítimo mandatario que haya gobernado país alguno, ratificado por la mayoría de la población en diez oportunidades.
www.periodismonecesario.com; www.periodismonecesario.
periodismonecesario2008@gmail.
lunes, 4 de agosto de 2008
Kapuscinski: el periodismo necesario
Eduardo Huchín Sosa*
Hace más de dos meses (el pasado 24 de enero) que murió Ryszard Kapuscinski, a los 75 años. He de precisar que escribo este artículo a destiempo, un poco para recordar que la mayoría de los periódicos campechanos apenas le dedicaron unas líneas y lo sintomático que así haya sido.
El gran reportero polaco cubrió 27 revoluciones y golpes de estado en África, Asia y Latinoamérica. Estuvo condenado a muerte en 4 ocasiones. Escribió un puñado de libros fundamentales y trabajó para los más prestigiados medios del mundo (como el New York Times o el Frankfurter Allgemeine Zeitung de Alemania). Recibió el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2003. El extraordinario periodista (licenciado originalmente en Historia) trazó con sus escritos las imágenes más representativas del convulso siglo XX, pero sobre todo legó una ética de trabajo que sería bueno recordar.
El autor de libros como Ébano, El imperio o Los cínicos no sirven para este oficio, transmitió la importancia de las voces anónimas incluso para describir el poder que responde a un solo nombre. De la revolución iraní a los cambios políticos de Angola, del enfrentamiento bélico entre Honduras y El Salvador hasta el destronamiento de Haile Selassie de Etiopía, las crónicas de Ryszard Kapuscinski fotografían la movilidad del mundo y le dan sentido a una historia que también se "construye desde abajo".
Alejado de las comodidades de los reporteros estrella, Kapuscinski prefirió las pensiones de mala muerte, los autobuses, los barrios pobres. Supo que la Gran Historia se mezcla con la pequeña y que en innegable puzzle de la realidad, cada fragmento cuenta.
Cuando tuvo que hacer su primer viaje, a la India, enviado por el periódico donde trabajaba, no sabía nada de aquel país y su primera reacción fue la estupefacción y pánico: ¿qué decir de un mundo completamente desconocido? La jefa de redacción le regaló para el viaje un pesado libro escrito 2 mil 500 años antes: la Historia de Heródoto. El libro le enseñó que la única manera de conocer, de buscar respuestas, era preguntando, observando con detenimiento, caminando el trayecto necesario para saber lo que se quería.
Kapuscinski recuerda:
"Heródoto era un hombre curioso que se hacía muchas preguntas, y por eso viajó por el mundo de su época en busca de respuestas. Siempre creí que los reporteros éramos los buscadores de contextos, de las causas que explican lo que sucede".
¿Los reporteros actuales están movidos por esa misma ética de la indagación? Cuando pregunté si en la Escuela de Comunicación leían, habían leído o tenían intenciones de leer a Kapuscinski, me sorprendió saber que no. Por eso decía que la escasez de interés en los periódicos locales era sintomática: para los editores campechanos, Kapuscinski era otro escritor más de nombre impronunciable, al que sólo habían oído hablar porque acababa de morirse.
No obstante la muerte del periodista polaco debería promover la reflexión sobre el oficio del reportero, sobre la importancia social de testificar los hechos y el auténtico sentido de la libertad de expresión. Ahora que los medios de comunicación constituyen más que nunca "el cuarto poder", Kaspuscinski nos recuerda que lo esencial está alejado de los reflectores.
Cuando escribía su fresco sobre la extinta URSS, Kapuscinski (que hablaba a la perfección la lengua rusa) logra mezclarse entre la población y ser uno de ellos, para cumplir uno de sus propósitos esenciales: comprender al otro, confundirse con la ciudadanía a la sombra que conformaba la decadente utopía socialista. ¿Cuántos reporteros pueden hacer lo mismo: fungir desde el anonimato? La mayoría, consciente de la aplastadora importancia de los medios (más que de su medio en particular) hace evidente su condición de "periodista". Con chalecos y automóviles que dicen "Prensa", con grabadoras portátiles acosando al funcionario que acaba de salir de una reunión, los reporteros actuales exigen respuestas en vez de buscarlas más allá de los círculos de poder. ¿Sería demasiado pedir un periodismo fuera de los nombres públicos y sus pleitos personales?, ¿explicaría esa persistencia en mencionar funcionarios el hecho de que la realidad a ras de suelo no envía canastas navideñas? Los periódicos se han vuelto un inventario de personajes brincando de declaración en declaración, para terminar conformando eso que Gideon Lichfield llama "la declarocracia de la prensa": quién dijo qué para responder a quién.
Este síntoma es comprensible si nos atenemos a las condiciones en que se ejerce el oficio en Campeche: cumpliendo la cuota de notas al día, adheridos a las comisiones, respetando las fuentes, siempre en busca de la versión oficial. Y eso es todos los días. ¿Se puede exigir, como pedía Kapuscinski, entender el contexto, rastrear ese otro discurso que generan los ciudadanos anónimos? Pero el escritor polaco tenía mucha conciencia del inicial esclavismo de los reporteros y de la paciencia que se necesita para hacerse de un nombre entre los lectores, para quienes habría que escribir, no para los ejecutivos del medio.
Sobre el carácter social de la profesión, hemos de reconocer que en el periodismo local, capturar la opinión pública significa dirigir la opinión. Los sondeos obedecen a preguntas a las que es difícil salirse del guión. "¿Está usted conforme con el alza a la tortilla?" El "No" unánime (previsto incluso desde la pregunta) sólo corrobora la tesis de que el Gobierno hizo algo mal, pero no explica nada más.
¿Será que toda gente habla de sus gobiernos y la política, o será que a los periódicos únicamente le interesa la gente que habla sólo de sus gobiernos y la política? El periodismo de tamiz social hecho en Campeche es el periodismo que denuncia problemas que alguien tiene que resolver. Es un llamado de atención con dedicatoria: el diputado tal se ha olvidado de su distrito, ¿ha cumplido su promesa el funcionario tal?
Kapuscinski tuvo otra gran virtud que es necesario rescatar: sabía escribir. No se trataba sólo de redactar bien, poner las tildes en el lugar adecuado, sino de comprender el problema que entraña la literatura. El lenguaje es maleable, sirve lo mismo al político que al artista. ¿Con qué palabras retratar el microcosmos que me ha tocado describir? Los periódicos actuales han privilegiado la asepsia y nos la han vendido como objetividad. Ese lenguaje tan cercano al boletín, donde hay que poner lo importante siempre en el primer párrafo, ha convertido la labor periodística en una transacción de datos. En este periodismo, la línea editorial proviene de dejar fuera unos datos y subrayar otros. "No gano tanto por lo que publico sino por lo que no publico", dijo hace años el dueño de un periódico mexicano.
Kapuscinski opinaba (dice María Nadotti) que no podría ser periodista "aquel que creyera en la objetividad de la información, cuando el único informe posible resulta personal y provisional". La realidad es la máquina más perfecta de movimiento perpetuo y también el más complejo laberinto de espejos. Quien está consciente de esa peculiaridad, toma su percepción con cautela, pero no la abandona.
¿Cómo ejercer el periodismo en un microcosmos tan contradictorio, donde no hay buenos ni malos como en las telenovelas de Televisa? A través de una intención ética. El único periodismo posible, nos recuerda el autor polaco, quiere provocar algún cambio, está luchando por algo. Maria Nadotti en la introducción de “Los cínicos no sirven para este oficio” resalta que la de Kapuscinski es "una historia de individuos, de existencias analizadas en su materialidad, totalmente antiideológica. Nunca es tendenciosa y, sin embargo, nunca es indiferente". Algo esencial, porque para el autor de El imperio, no se puede escribir sobre alguien a quien se desprecia, a quien se le ve sobre el hombro. Y sin duda alguna, esa misma materia literaria y periodística que usó Kaspuscinski para comprender al otro, es la misma que puede usarse para verlo como un extraño.
Para Kapuscinski no hay periodismo al margen de la relación con los otros. Son los otros quienes aportando su visión del mundo nos ayudan a comprenderlo. Por ello, no sirve el periodismo que sólo se acerca a los territorios pobres para inquirir al final de la nota: ¿qué ha hecho el gobierno para solucionar esto? No sirve el periodismo que sólo va a tomar una postal del suceso. Kapuscinski nos recuerda que el mejor periodismo es personal y creativo, no la producción artesanal de palabras para el periódico. Más allá de su obligada presencia en los estantes de las librerías, su muerte debería servir para no olvidar el objetivo ético del oficio y el motor de la mejor literatura de la realidad: "la genuina pasión por los semejantes".
* Eduardo Huchín Sosa (Campeche, 1979) es autor del libro "¿Escribes o trabajas?" y aparece en las antologías "Inventa la memoria", "Novísimos cuentos de la República Mexicana" y "El hacha puesta en la raíz. Ensayistas mexicanos para el siglo XXI". El texto anterior fue publicado originalmente en su blog.
sábado, 2 de agosto de 2008
“Ley del periodismo”
Ha sido planteada la modificación de la Ley del Ejercicio del Periodismo y cabe preguntarse: ¿Debe existir una Ley del Ejercicio del Periodismo o una Ley del Periodismo? La respuesta es el punto de partida de cualquier debate.
Las leyes de ejercicio profesional forman parte de una etapa en la cual se reguló a las carreras tradicionales, que son aquellas en las cuales el egresado universitario es un profesional que otorga sus prestaciones directamente a un usuario (cliente, paciente), que le cancela los honorarios por los servicios recibidos. Es esta fórmula contractual, la que domina la temática normativa.
Fue así como durante el predominio de la exclusiva concepción del ejercicio profesional como una prestación individual, se regularon las carreras universitarias, que implicaban la relación de un prestador de servicios con un usuario: así la Ley del Ejercicio de la Medicina; de la Odontología; de la Abogacía. Al surgir nuevas carreras, carentes del indicado carácter, sin embargo, se las siguió sometiendo al mismo régimen.
Es por lo anterior que creemos que en estas nuevas profesiones de corte diferente al tradicional lo que interesa es que se regule a la profesión como tal constituyéndose en un texto organizativo; de las formas de prestación y del perfil del prestador.
Por lo que atañe a la necesidad o nó de la reforma de la ley del periodismo, aún cuando dudemos de la validez de los parámetros que la fundamentan, la respuesta tiene que ser positiva, nó por razón del tiempo de su vigencia, sino porque entre el momento de la promulgación y el presente, se produjeron hechos que han modificado el régimen jurídico del país. En efecto, la ley de 1994 fue dictada bajo la Constitución de 1961; en cuanto que la Constitución Bolivariana de 1999, significa un cambio profundo en la vida nacional.
Por si ello fuera poco, hay un factor fundamental que se ha ido delineando en este período, y es la presencia del poder mediático, es decir, los medios de comunicación como factores determinantes de influencia político-social: como una de las armas más importantes en la sociedad. Este enorme valor de la figura se complementa y activa con la internacionalización, o globalización.
Hay una tercera razón de importancia para el cambio, y es que ese poder mediático actual, es un poder desbordado, sin frenos, porque tiene un escudo constituido por el sacrosanto “derecho de expresión”, entendido como un derecho más sagrado que la vida y que la dignidad, ya que surgió a través de la lucha en contra de las tiranías y, al ser ese el origen de su fortalecimiento, adversarlo significa estar ligado a lo que se le opone: las dictaduras, las mordazas, las censuras.
El derecho de expresión se ha trasformado así en una coraza que se ostenta para cubrir cualquier desafuero. Recuerda a la imagen de los niños utilizados para cometer fechorías, dada su impunidad.
Si se mantiene el mismo corte que tiene actualmente la ley, el punto fundamental de su reforma debe estar en el reconocimiento de las distintas maneras del ejercicio del periodismo y en la diversidad de sus instrumentos. Aquí el legislador debería acercarse al uso de las nuevas tecnologías y formas de divulgación y, con la generosidad que debe ser propia de un régimen como el actual, debe acoger todos las iniciativas que están operando en la base de la población para que se fortalezcan las novedades existentes, como lo son entre otros, los medios alternativos.
